Inscripción del templo de Delfos

El ensueño, el sueño y el Extasis son las tres puertas abiertas al más Allá, de donde nos viene la ciencia del alma y el arte de la adivinación. La evolución es la ley de la Vida. El número es la ley del Universo. La unidad es la ley de Dios.

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sábado, 16 de abril de 2011


—Hablo del contrato de derrota.
Paulo recordó lo que J. había dicho: el hombre siempre destruye aquello que más ama.
El silencio dentro de la mina era peor que el del desierto. No se oía absolutamente nada, excepto la voz de Vahalla, que parecía diferente.
—Tenemos un contrato entre nosotros: no vencer, cuando es posible la victoria —insistió ella.
—Jamás hice un acuerdo así —dijo Paulo por tercera vez.

—Todos lo hacen. En algún momento de la vida, todos nosotros hacemos ese acuerdo. Por eso hay un ángel con una espada de fuego en la puerta del Paraíso. Para dejar entrar sólo a los que rompen ese acuerdo.
Sí, ella tiene razón, pensaba Chris. Todos lo hacen.

—¿Crees que soy bonita? —preguntó Vahalla, cambiando de nuevo el tono de su voz.
—Eres una mujer hermosa —respondió Paulo.

—Un día, cuando era adolescente, vi llorar a mi mejor amiga. Salíamos juntas siempre, sentíamos un inmenso amor una por la otra, y le pregunté qué pasaba. Después de mucho insistir, ella acabó contándome que su novio estaba enamorado de mí. Yo no lo sabía, pero ese día hice el acuerdo.
“Sin comprender bien por qué, comencé a engordar, a cuidar mal de mi cuerpo, a ponerme fea. Porque, inconscientemente, creía que mi belleza era una maldición, hacía sufrir a mi mejor amiga.
”En poco tiempo, comencé a destruir también el sentido de mi vida, porque ya no estaba unida a mí misma. Hasta que llegó el momento en que todo a mi alrededor se volvió insoportable; pensé en morir.”

Vahalla rió.
—Como ves, rompí el acuerdo.
—Es verdad —dijo Paulo.
—Sí, es verdad —dijo Chris—. Eres hermosa.
—Estamos en el vientre de la montaña —continuó la Valkiria— Allá afuera brilla el sol, y aquí todo es oscuro. Pero la temperatura es agradable; podemos dormir, no tenemos que preocuparnos por nada. Aquí está la oscuridad del Acuerdo.
Se llevó la mano al cierre de su chaqueta de cuero.
—Rompe el acuerdo —dijo—. Por la gloria de Dios. Por el amor. Y por la victoria.
Comenzó a bajar el cierre lentamente. No usaba nada debajo.
Aparecieron los senos.

Paulo Coelho - Las Valquirias

http://paulocoelhoblog.com/2010/10/09/valkirias-el-pacto-con-la-derrota/
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