Inscripción del templo de Delfos

El ensueño, el sueño y el Extasis son las tres puertas abiertas al más Allá, de donde nos viene la ciencia del alma y el arte de la adivinación. La evolución es la ley de la Vida. El número es la ley del Universo. La unidad es la ley de Dios.

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viernes, 21 de agosto de 2009

El vientre de Tinne


Por el agua que le fluye por dentro,
por sus raíces que emergen desde la tierra amiga
por el viento que cuela entre sus hojas meciéndolas
y el fuego que despierta en la fricción de sus ramas
que se elevan hacia el cielo infinito,
los druidas contemplamos en el árbol
la esencia del mundo.

El jóven blanco vió en la cúspide de la montaña un árbol gigantesco. Su aroma era transparente y dulce, su cáscara nunca se secaba o agrietaba, su savia era plateada, sus exhuberantes hojas nunca se marchitaban y sus ramilletes parecían un puñado de hojas invertidas. La copa del árbol levantaba sobre los pisos de los siete cielos y servia como poste al Alto Dios. Yrin-ai-tojon.

Campbell 334-335 (El árbol que Dios plantó)
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